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martes, 26 de agosto de 2014

3 trucos para aguantar la presión que emplean los expertos en estrés

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A lo largo de la historia han existido numerosas profesiones que han convivido mano a mano con el riesgo y la tensión: cuerpos cualificados de la policía, bomberos, astronautas de la NASA, antiguamente grandes guerreros... Un claro ejemplo de ellos son los samuráis. Estos luchadores podían considerarse la élite guerrera de Japón y, junto a sus habilidades para la lucha, destacaban por su fortaleza mental para afrontar fríamente todos los riesgos que se encontraban día sí y día también.

Aunque con menor intensidad, cualquier ciudadano en la actualidad puede vivir situaciones de gran tensión y que necesitan una rápida resolución. Son estos los motivos que nos llevan a la necesidad de profundizar en aquellos colectivos que durante mucho tiempo se han relacionado con el riesgo y han aprendido no solo a convivir con él, sino a convertirlo en su gran aliado.

A todos nos encantaría disponer de todo el tiempo que necesitamos para tomar las decisiones que afectan a nuestra vida de forma calmada. Disponer del espacio suficiente para poder sopesar todas las alternativas y posibilidades ante las que nos encontramos es un lujo. Pero, la realidad es que generalmente no podemos disfrutar del tiempo y tranquilidad que nos gustaría. El alto ritmo que seguimos en nuestras vidas nos ha convertido en expertos de la inmediatez, aunque en determinadas coyunturas esta velocidad no nos hace favor alguno.

Es imposible no tener miedo en determinadas situaciones, pero hay que saber llevarlo
El estrés es cada vez más común en la sociedad actual. Actualmente, se cree que en España unos seis millones de personas sufren problemas de ansiedad. No cabe la menor duda de que esta reacción del organismo es producto de estos cambios experimentados por nuestro entorno, lo que provoca que ante situaciones del día a día tengamos que convertirnos en expertos del autocontrol.

Sea cual sea la circunstancia en la que nos hallemos hemos de tener una idea muy clara: la sensación de miedo siempre va a existir en determinadas situaciones, lo que diferencia a unos de otros es la forma de afrontarla.

Un estudio, publicado en el libro The Wisdom of Psychopaths (Scientific American / Farrar, Straus and Giroux), comparó la respuesta de dos personas con valores muy similares en situaciones de calma. La diferencia residía en que uno de ellos pertenecía al servicio aéreo especial británico. Ambos fueron expuestos a estímulos que provocaran sensaciones de peligro, pero, como era de esperar, hubo una respuesta totalmente diferente. Los expertos quedaron sorprendidos por la entereza y frialdad que mostró el soldado. Pero ¿cómo puede comportarse así? Un artículo del semanario The Week propone varios consejos que podrían tomarse de estos profesionales

1. Mantener la respiración

Este es el primer y más básico consejo. Nuestro cuerpo necesita oxígeno para poder funcionar y cuando encaramos una situación compleja, más. Tanto el cerebro, como el resto del organismo está realizando un mayor esfuerzo del habitual, por lo que una respiración pausada y calmada nos ayuda a mantener la calma y a no dar motivos a nuestro cuerpo para que pierda el control. Las ventajas son notables, se cree que el control de la respiración puede mejorar entre un 25% y un 33% el rendimiento de especialistas del ejército estadounidense. Cifras que pueden ser exportables a cualquier persona.

2. Controlar la empatía

La empatía es un arma de doble filo. Por un lado, el ponernos en lugar del otro de forma abusiva, puede llevarnos a perder los nervios y tomar una decisión irracional, pero por el otro tener esa falta de empatía puede provocar que seamos incapaces de tener en cuenta cómo influye en el resto nuestra elección.

Salir por un momento de uno mismo y ver cómo actuaría otra persona ayuda a mantener la calma
Diversos estudios demuestran que las personas frías, con falta de empatía y cierta tendencia a la psicopatía toman mejores decisiones económicas al conseguir mantener mejor la calma y ser más racionales. En cambio, otra investigación ha mostrado que los médicos escogen mejor las alternativas cuando observan una foto del paciente.

En definitiva, lo que se explica es que el abuso de empatía nos hará perder los nervios y la falta de ella provocará que en nuestra decisión dejemos a un lado muchos condicionantes externos que también tienen influencia. Por tanto, lo mejor para mantener la calma y escoger correctamente guarda relación con ser empático, pero en una dosis muy justa.

3. ¿Qué haría otro en mi situación?

Los problemas externos nos parece que tienen una fácil resolución en comparación con los propios. Albert Espinosa muestra en su libro Si tú me dices ven, lo dejo todo… Pero dime ven (Grijalbo) que un buen ‘juego’ consiste en ponerse en el pellejo del otro e intentar adivinar cómo actuaría en la posición en la que nos encontramos nosotros.

Esta dinámica sirve para ‘arrancar’ esa visión subjetiva de algo que nos afecta, pensar con mayor claridad y no dejarse llevar por las emociones.
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