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lunes, 2 de noviembre de 2015

Las portadas metaleras más sangrientas de la historia

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A los metaleros les gustan las cosas que dan miedo —no cabe duda que es parte de su esencia. Es más, si se pudiera, muchos vivirían en la ciudad perdida de R’lyeh. Esa urbe construida por los demonios que vinieron de las estrellas muertas, que el escritor H.P. Lovecraft nombra en sus cuentos y que, según él, queda ubicada en el Pacífico sur. Esta ciudad de arquitectura cadavérica es el hogar de Cthulhu, un demonio que personifica la maldad pura y que es una de las deidades más adoradas del panteón metalero. De seguro se está preguntando: ¿Por qué alguien quisiera vivir en un lugar tan espeluznante? La respuesta es la misma que genera la imagen que abre este artículo: A los metaleros les encanta sentir miedito.
Esta es la portada del segundo disco de la banda de death metal austriaca, Pungent Stench, quienes usaron una foto tomada por Joel-Peter Witkin, uno de los maestros de la estética de lo grotesco, quien ha dedicado gran parte de su carrera a tomar fotos artísticas usando como modelos a los cádaveres de la morgue. Esta imagen se llama “El Beso” (tierno, ¿no?) y la realizó después de encontrar, entre los cuerpos de un depósito de cadáveres de la Ciudad De México, una cabeza partida a la mitad. La foto tan poética como grotesca, produce asco al mismo tiempo que admiración. Asusta, pero gusta. No podemos dejar de verla, de detallarla y de admirarla. Si usted está de acuerdo con todo esto, si gusta de lo obsceno, lo tenebroso, lo prohibido y lo que produce escalofríos, bienvenido al universo del metal.
Por más de 40 años, los entes que habitan los rincones más escondidos de la mente humana se han expresado a través de los oscuros y extremos sonidos de esta música. Son pocos los que se atreven a escucharlos, pero ahí están, en cada cuerda afinada de forma grave, en cada batería agresiva y en cada grito gutural. Ahí están, recordándonos que la maldad y el horror son una parte esencial de la vida humana.
Música y diseño se enfocan vehementemente en este tema, aquellos cuyos oídos son muy sensibles, y sus corazones muy débiles para aguantar los decibeles psicofónicos del metal, pueden deleitar sus ojos y dar un vistazo al oscuro y divertido mundo de este género a través de las carátulas de los álbumes. Cada disco, cada concierto y cada músico incorpora una propuesta artística que, aparte de complementar la parte lírica y musical, construye la estética metalera. Una estética inspirada por las películas e historias de terror, las leyendas y seres sobrenaturales, que buscan impactar, muchas veces provocar y, sobre todo, causar pesadillas. En este artículo repasamos algunas de las portadas más impactantes y fundacionales (en algunos casos) en la historia del metal. Obviamente faltan muchas más, pero, para celebrar este Halloween, hicimos una selección especial escalofriante.
Ya en serio, el metal da miedo. Y no es una cosa que sucedió por casualidad. Desde sus orígenes esta música ha sido pensada para evocar lo oscuro. Para que nos crea, lo retamos a ver la portada del primer disco (homónimo) de Black Sabbath y no sentir escalofríos. En 1970 apareció esta banda inglesa que originalmente tocaba blues. Pero a Tony Iommi (guitarra), Ozzy Osbourne (voz), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería), les gustaban las cosas que daban miedo, es más, Black Sabbath es el nombre de una película de terror italiana, además estaban cansados de los hippies y su temática colorida y alegre. Por eso decidieron crear el equivalente musical de las películas de terror.
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La primera canción del disco, también llamada “Black Sabbath”, cuenta la historia de un encuentro, que supuestamente vivió Geezer Butler en su dormitorio, con un personaje del inframundo. Al parecer, a esta figura le gustó la idea y estaba tan agradecida por ser incluida en la canción que decidió meterse en la foto para la portada del disco. La leyenda afirma que la mujer vestida de negro que aparece en la foto nunca estuvo ahí (huy, qué miedito), y que apareció cuando revelaron la foto. Unos dicen que es un fantasma, otros que es Ozzy travestido, se supone que es una modelo que contrataron y, según Vh1, se llamaba Louise. Lo único que sabemos de forma certera es que es una carátula impresionante y espeluznante, que fue la primera de un sinfín de carátulas protagonizadas por fantasmas, demonios, monstruos, cadáveres y demás.

Black Sabbath, de Black Sabbath
Las portadas de los discos de metal están diseñadas para englobar toda la temática del álbum y hacer que la gente las mire y piense: “¡Dios mío, qué horror! ¿A qué sonará este disco?”. Estas son una parte muy importante de la producción de un álbum y muchas están elaboradas cuidadosamente por ilustradores que intentan traducir el contenido de las canciones a imágenes. Durante los 70 las portadas remitían a mundos fantásticos y mostraban una que otra calavera, sin duda una de las mejores es la cáratula de Sad Wings Of Destiny, del segundo disco de Judas Priest, dibujada por el artista Neil French que muestra un ángel caído envuelto en llamas. Brutal portada.

Sad Wings of Destiny, de Judas Priest
Pero fue en los 80 que la cosa empezó a ponerse radical. En esta década el sonido se hizo más pesado, la música más oscura. Los temas adquirieron un sonido más veloz y sucio y se incorporaron voces gritonas y guturales, las cuales suenan como los rugidos de los demonios que habitan la paila mayor. También aparecieron varios géneros nuevos como el death metal, el thrash metal, el black metal y el grind core. Además, en países como Estados Unidos e Inglaterra, se vivía una época de desesperanza, causada por la violencia del final de la Guerra Fría y los gobiernos ultraconservadores de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Aquellos jóvenes que se sentían frustrados, pisoteados y marginados por el sistema, se levantaron en armas, cogieron sus instrumentos y sublimaron su malestar con música violenta.
También nació un nuevo género en el cine de terror conocido como el slasher film. Películas como Texas Chainsaw MassacreHalloween Viernes 13, protagonizadas por asesinos brutales que disfrutan desmembrando adolescentes, abrieron un nuevo mundo de horror y violencia que se tradujo al metal.  La sangre y los cuerpos desmembrados comenzaron a ser un tema recurrente en esta música. Y ahí fue cuando la banda británica Carcass dio un paso adelante poniendo en imágenes la estética gore de manera magistral. Considerados como uno de los pioneros del grind core, en 1988 lanzaron su primer discoReek Of Putrefaction, cuya portada es un collage hecho de imágenes de cadáveres sacadas de libros de medicina (hay quienes dicen que el disco de verdad olía a muerto), supuestamente, Jeff Walker, bajista de la banda, quien también diseñó la portada de Scum,primer disco de Napalm Death, tuvo la idea del diseño después de mirar los libros de su hermana que estudiaba medicina. Pero esto es un rumor que no se pudo confirmar, lo que sí es verdad, es que esta carátula es una obra de arte que debería estar en algún museo. En una entrevista de esa época publicada en YouTube, el baterista, Ken Owen, dice que la idea con esta portada era tocar el tema de la muerte sin magnificar la violencia. Probablemente, si Freddy Krueger tuviera una piscina, se vería muy similar a esta carátula.

Reek Of Putrefaction, de Carcass
El impacto que causó este disco, con todo y carátula, produjo que las historias de fantasmas en el metal pasaran a un segundo plano y el contenido lírico se centró en asesinos, perversiones y muerte, cosa que da más miedo si uno se pone a pensar que esto sí está en un terreno empíricamente comprobable, más que la aparición de un fantasma. El género rey de esta temática es el death metal y una de las bandas más representativas es Cannibal Corpse. Es posible que usted nunca haya escuchado un disco de esta banda, pero seguramente ha visto una de sus portadas, ya sea que la vio en alguna camiseta o se encontró el álbum en alguna tienda y, tal vez, hasta tuvo que pasar por ahí tapándose los ojos. El ilustrador Vince Locke es la mente detrás de las polémicas portadas llenas de zombis, tripas y sangre de Cannibal Corpse. Pero, por más impresión que le causen los dibujos de Locke, vale la pena mirarlos con cuidado porque son obras de arte, pintadas en acuarela. Son una oda al horror, creadas con mucho cuidado y muchos detalles. Locke piensa muy bien la paleta de colores de cada portada, los personajes macabros que aparecen en ellas y la perturbadora historia que pretenden contar. Esta unión entre Locke y la banda creó un estilo gráfico que inspiró a varios grupos que vinieron después como Mortician o Cattle Decapitation.

Eaten Back To Life– Cannibal Corpse

Butchered At Birth — Cannibal Corpse
Pero Vince Locke no es un loco que está encerrado en un manicomio, al contrario, es un padre de familia que trabaja desde su casa y está tan cuerdo que no deja que sus hijos vean su arte. En una entrevista para el medio about.com, el ilustrador dijo que lo que busca es llamar la atención y hacer que una persona que está frente a una hilera de discos, se impacte por uno en particular y lo compre. En este sentido, las portadas de los discos metaleros tienen la misma misión que el poster de una película de horror, hacer que la gente se asuste, se interese y la consuma.
Pero también existen las portadas escalofriantes que buscan mandar un mensaje claro respecto a las posiciones ideológicas, y hasta religiosas, de los metaleros. Las bandas de black metal son quienes mejor expresan esta intención y el Inner Circle lo llevó muy lejos. Es muy conocido que Euronymous, vocalista y guitarrista de Mayhem, tomó una fotografía del cadáver de su compañero de banda, Dead, despues de que se suicidara, y esta es la imagen que presenta la carátula de su álbum Dawn of The Black Hearts. Porque, ¿acaso existe una mejor manera de sobrellevar el luto por la muerte de tu amigo?

Dawn Of The Black Hearts – Mayhem
También están las fotos de los vestigios de una de las iglesias que quemó Varg Vikernes (el asesino de Euronymous) y que, posteriomente, protagonizaron la portada del disco Aske de Burzum. Pareciera que estos muchachos compiten por ver quién tiene la imagen más maligna y aterradora. La gran mayoría de los grupos de black metal son abiertamente satánicos y las imágenes profanas y paganas son comunes en su estética. Además, muchos grupos tocan un tipo de música depresivo y agresivo, ligado a lo sobrenatural y a las leyendas paganas antiguas de la mitología nórdica. Del otro lado del charco, grupos como la banda estadounidense, Evoken también tienen portadas que muestran bosques tétricos dónde, ni por el chiras, te gustaría sacar a tu perro para que haga popó.

Embrace The Emptiness‘-  Evoken

Atra Mors– Evoken
En esta portada, los noruegos de Darkthrone nos muestran claramente por qué el género se llama black metal. ¿Usted qué sentiría si le apareciera este fantasmagórico personaje en una de sus fotos de paseo por el Neusa?

Under A Funeral Moon – Darkthrone
Pero, en este escabroso mundo, hay muchos grupos que llevan las cosas a niveles de sadismo impensables. Géneros como el gore y el brutal death metal, tienen una temática enmarcada en el límite más vomitivo y perturbador al que puede llegar la imaginación del ser humano. Ese tipo de cosas que sólo podría imaginar el asesino de la saga de SAW. La necrofilia, la violación, las muertes violentas son los temas que estos grupos abarcan. Hay muchas bandas que buscan presentar portadas supremamente escandalosas, que dan más asco que miedo, como las carátulas de bandas como Last Days of Humanity, que básicamente son fotos reales de cadáveres. Pero hay otros que logran mostrar imágenes horripilantes, de maneras muy geniales y sutiles, aunque con un cuidado estético muy bien pensado y quirúrgico.

Circle of Perversion – Inveracity
Por ejemplo, esta portada de la banda griega —de brutal death metal— Inveracity, muestra una imagen horrible, pero que no puedes dejar de ver. Lo genial de esta carátula es que es una imagen terrorífica en el sentido más genuino de la palabra. No te muestra de forma explícita el desenlace de esa escena, pero el hecho de imaginar lo que va a pasar con ese cuchillo y esa garganta, es suficiente para correr a un rincón a llorar de espanto.
En cambio, la siguiente imagen de los suecos Regurgitate es horror puro. El gore es un género que se caracteriza porque, de forma cruda y directa, habla de cosas que generan asco o te ponen los pelos de punta. Como el estado de un cadáver en una sala de autopsia o la agonía de una mujer que está siendo acuchillada y violada. Cosas que probablemente pueden traumar a las personas comunes y corrientes, pero que a los metaleros les encantan. Esta portada, sin duda te va a hacer llorar, y deja un mensaje claro por parte de Regurgitate: Somos misántropos y estamos orgullosos.

‘Sickening Bliss – Regurgitate
Una de las primeras bandas de gore es Impetigo, un grupo de culto gringo cuyas carátulas tienen un estilo muy interesante. Parecen la clase de dibujos que aparecerían en un cómic del periódico, pero son supremamente sádicas. Stevo Dobbins, bajista y vocalista de la banda, dibujó una de sus carátulas más célebres, la de su álbum Ultimo Mondo Cannibale (1990), que nos recuerda a la película Holocausto Caníbal(que, por cierto, fue grabada en Colombia), una obra maestra de la antropofagia que fue muy polémica debido a sus escenas hiperrealistas de asesinatos y violaciones.

‘Ultimo Mondo Cannibale’ – Impetigo
La fascinación por el terror es fundamental como instinto de supervevencia, todos guardamos un poco de esa penumbrosa atracción aunque lo neguemos. Si no lo cree, pregúntese por qué siempre que hay un accidente en la carretera, la gente mira por la ventana de sus autos o por qué las películas de terror más respetables tienen varias secuelas y abarrotan salas. Pero para un metalero, el terror es uno de los pilares en la configuración de su ADN, el culto a lo horripilante es un estilo de vida que se expresa en un sinfín de intereses que construyen su ethos, desde la literatura, el cine o hasta en su forma de vestir. Estar en contacto con el lado más oscuro del ser humano es algo natural para los seguidores de la música pesada, para algunos, es una posición filosófica respecto a las formas de concebir la vida. Para otros es, simplemente, una forma de provocar o fastidiar a las doctrinas de la sociedad. Sin duda, el metal es un mundo extraño, distinto, espeluznante pero que guarda una interesante riqueza cultural y estética que, para poder conocer, sólo hay que agarrar un poco de valor y atreverse a golpear las puertas del inframundo. Finalmente, lo más escabroso de este tema es que, a pesar de toda esta exaltación de lo macabro y enfermo, los metaleros se parecen más a un osito de peluche.

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