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jueves, 31 de marzo de 2016

Marcha uribista, a favor de la impunidad para los suyos


EL ESPECTADORLa manifestación a la que, según Alfredo Rangel, asistirán “8 millones de personas”, busca, en primerísimo lugar, ponerles un blindaje a prueba de códigos y leyes a los hijos, el hermano y los funcionarios del exmandatario ante la comunidad internacional porque aquí, hagan lo que hagan, están protegidos (o eso creen) por siete millones de votos. En cambio, el disfraz de la persecución política pone en duda, en el exterior, el examen de hechos delictivos por parte de la Justicia a la que estaríamos sometidos todos los “criminales”, salvo ellos que nacen, crecen y se reproducen en una especie de raza pura, perfecta, neonazi: mientras el hoy exfiscal Montealegre “es un corrupto de Saludcoop”, su fiscal de bolsillo Luis Camilo Osorio “debería ser clonado” pese a entregarles las fiscalías seccionales a los paramilitares; san Andrés Felipe Arias es un mártir de los programas agrícolas para ricos sometido a la tortura del exilio pero el exministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo es un diablo que maltrata a un segundo mártir de la causa: José Félix Lafourie, protector de los ganaderos; María del Pilar Hurtado era la virgen de la pureza investigativa del Estado pero Iván Velásquez –investigador del primo Mario Uribe– es un delincuente; sus ministros encarcelados fueron víctimas de los montajes pero los montajes organizados por sus secretarios y asesores eran “Inteligencia de Estado”.
IMAGEN: GOOGLE

En segundo lugar, la marcha uribista intenta quitarle base popular al derecho de los colombianos a terminar la guerra, pintando el proceso de paz –disfrazándolo, de nuevo– de “sometimiento al narcoterrorismo”. Con su doble visión del mundo, ese grupo no recuerda cuánto intentó su jefe, siendo presidente de la República, entenderse con los “bandidos” de la guerrilla aun pasándose por la faja los protocolos del diálogo que se han observado en Cuba. Por casualidad cayó en mis manos uno de los números de La otra verdad. ¿Revista escrita por “los idiotas útiles” del comunismo? Noooo, por un exmiembro del círculo más estrecho de Álvaro Uribe: Pedro Juan Moreno. Allí encontré un informe que dice:
“...el país presenció un espectáculo que podría llamar ‘Yo, Julián guerrillo’”. Y añade: “El recibimiento que, en Palacio, se le dio por parte del presidente Álvaro Uribe al segundo al mando de la columna Teófilo Forero de las Farc, tenebroso cabecilla especializado en secuestros y delitos atroces… es una vergüenza nacional… Nuestro magnánimo presidente… le ofrece a la persona que ha enlutado miles de hogares…, casa, carro y beca y le encima el indulto bajo la amplia túnica de la reinserción y, por contera, ‘ordena enviarlo a hotel Tequendama a una suite con sus amigos y familiares, todo por cuenta del Estado’ (según dijo Uribe) como si el Estado fuera de su propiedad y el hotel hiciera parte de su patrimonio… A renglón seguido, sale ante las cámaras el pobre Sabas Pretelt a hablar de lo que no sabe… de Justicia, y pregona a los cuatro vientos que a Julián se le va a proferir resolución inhibitoria”. Continuó el relato de Pedro Juan Moreno: “recluido en la habitación 11-12 de Residencias Tequendama… entre los días 19 y 23 de noviembre de 2003, (el guerrillero) consumió alimentos y bebidas por 752 mil pesos en opíparos festejos, con truchas y filet mignon incluidos… y bajo la más estricta vigilancia policial. Días antes del recibimiento, el hombre se había fugado de los calabozos de la Fiscalía”…
Después de releer este relato, tengo ganas de unirme a la marcha del 2 de abril para protestar contra los fariseos que ven la pajita en el ojo ajeno y se hacen los ciegos con la gran viga que hay en el suyo.
 
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