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miércoles, 8 de marzo de 2017

“El séquito de Uribe no tiene un solo voto”: Claudia López


“El séquito de Uribe no tiene un solo voto”: Claudia López
Es aburrido introducir una entrevista hablando en primera persona, porque dirán “usted no es el personaje”, pero la ocasión obliga. Hace unos días escribí una columna donde le criticaba a la senadora Claudia López su tonito camorrero, y la sorpresa fue mayúscula cuando me contestó desde su Twitter con estas palabras: “Gracias, Jorge, por las palabras y recomendaciones. ¡Mensaje recibido e interiorizado! Un abrazo”.
Admiré su nobleza y le propuse una entrevista para El Espectador, y ella respondió “con gusto”, y las cosas se fueron dando cuando supe que el fin de semana estaría en Bucaramanga recogiendo firmas. Me citó en el parque principal de Girón, y allí noté que, pese a los poderosos enemigos que tiene, maneja un esquema de seguridad vulnerable (dos policías y dos escoltas de civil), que hasta llegué a sentirme desprotegido dentro de la camioneta blindada donde la entrevisté, camino al aeropuerto Palonegro, ya de regreso a Bogotá.
En Colombia, todos los candidatos que han tratado de conquistar la Presidencia por una vía alternativa han sido asesinados. ¿No teme que a usted le pase lo mismo?
No creo. Los que en los últimos 30 años más han matado por razones políticas son las guerrillas y los paramilitares. Hoy tenemos una situación distinta. Los riesgos son menores y nuestro trabajo es perseverar para construir mejores instituciones. Entonces, hay que hacerle.
Es explicable que su habitual tono camorrero lo aplique al uribismo, a cuyo líder tildó de “sanguijuela de alcantarilla”. Pero generó sorpresa su pelotera con los petristas, a los que tildó de resentidos y los equiparó con “los corruptos del establecimiento que gobiernan”. ¿No cree que ahí se le fue la mano, que le está disparando a todo lo que se mueva?
Yo no estoy disparando ni soy camorrera. Si usted viera mi Twitter, me mandan 10.000 mensajes vaciándome todos los días.
Los veo, y eso motivó mi columna...
Yo me sostengo en que los petristas son malos perdedores, son unos resentidos que perdieron la Alcaldía por malos gobernantes. Yo no voté por ellos, tampoco voté por Peñalosa, y ahora me tienen encendida porque no los apoyo en la revocatoria. Ellos son libres de recoger las firmas que quieran, y yo también. Pero creo que hay que aprender a respetar. Yo no voté por Peñalosa ni por Petro. Yo voté por Pardo.
Yo también...
A Bogotá le habría ido mejor si hubiera salido de la pelotera entre Petro y Peñalosa. Yo voté por Pardo porque sabía que esto iba a pasar: que así como unos se habían organizado para no dejar gobernar a Petro, los petristas se iban a organizar para tumbar a Peñalosa. Petro y Peñalosa son igual de arrogantes y de subiditos, se creen la última Coca-Cola del desierto, no están dispuestos a aceptar ningún error ni a negociar nada. Aquí no se trata de ser camorrero, como usted dice, ni de dispararle a todo lo que se mueva. Y no me parece un lenguaje adecuado, porque yo nunca le he disparado a nadie en mi vida. A nadie.
Lo dije en sentido metafórico...
Dentro de una verdadera controversia política, mientras haya menos guerra y más transparencia, más posibilidades habrá de gobiernos alternativos. ¿Usted sabe qué van a tratar de hacer el establecimiento, los uribistas, los santistas y los clientelistas? Van a tratar de tumbar al que gane. Entonces, me parece muy mal precedente de Petro que no vea más allá de sus narices.
¿Qué hay de malo en revocar el mandato de un mal gobernante mediante métodos democráticos?
La revocatoria del mandato se hizo para tumbar al que no cumple con su plan de gobierno, no al que no le gusta porque perdió. Obviamente, al que perdió no le gusta el que ganó. A mí me parece un error lo que está haciendo Peñalosa, pero él dijo que no iba a hacer un tren subterráneo sino elevado, y lo está haciendo. Dijo que la Van der Hammen era un potrero y no una reserva y que él la quería urbanizar —hágame el favor la brutalidad—, pero fue lo que dijo en campaña. Y nos derrotó, porque la gente lo eligió para que hiciera lo que dijo que iba a hacer.
Yo veo que Uribe caza peleas a diestra y siniestra, pero evita entrar en confrontación con usted. ¿O me equivoco?
Uribe tiene un enemigo claro que es Santos, pero no creo que case peleas a diestra y siniestra. Los uribistas sí. Su séquito se dedica a dispararle a todo el mundo, como dice usted. Uribe es más estratégico, no es ningún tonto, es mejor político que los de su séquito, quienes además se ganaron la curul en una rifa porque no tienen un solo voto. Fue gracias a Uribe que llegaron ahí. El gran enemigo de Uribe es Santos, después las Farc y el proceso de paz. Él se reserva para los temas grandes. Rara vez se refiere a mí directamente para no ponerme a su nivel. Es que yo soy una senadora y él un expresidente.
Críticos suyos afirman que su estilo de permanente indignación encierra una carga populista... Que así como en el plebiscito ganaron los que asumieron un discurso de lucha contra los gais en defensa de la familia, usted quiere conquistar la Presidencia enarbolando la lucha contra los corruptos en defensa de la moralidad pública, pero que ahí hay más de forma que de fondo...
La gente que dice eso cree que yo me indigné hace media hora. Pero no, me indigné desde los 16 años. Cuando por fin pude votar ya habían matado a todos los candidatos que me gustaban. Yo llevo luchando toda la vida contra los mafiosos y los poderosos que abusan, y tengo tono indignado, sí, ha sido mi tono siempre. Lo que pasa es que ahora tengo más voz. Yo sólo espero nunca caer en el cinismo. A mí las formas abusivas de poder me indignan, y por eso estamos haciendo esta campaña hacia la consulta anticorrupción: porque tenemos que entender que con indignarnos y tuitear no se cambia nada. El 60 % de los colombianos se quejan, despotrican de los políticos, pero no participan y no votan. Y es por eso que los ladrones y los políticos más corruptos viven de reelegirse con muy poquitos votos.
Usted aparece hoy a la cabeza de una alianza con Navarro, Fajardo y Robledo. Si Robledo y Petro son hoy dentro de la izquierda como el agua y el aceite, ¿su ataque frontal contra el petrismo es indicativo de que prefiere a Robledo y no le interesa entenderse con quien hoy figura de primero en las encuestas? ¿Cómo si quisiera desbancarlo de ese trono, mejor dicho?
Yo no quiero desbancar a nadie ni nada por el estilo. Tengo una visión del país que quiero construir y con quién lo puedo construir. Si gana Petro y es lo que la gente escoge, perfecto. Así es la democracia, no hay ningún problema. Si yo quisiera ser petrista, me habría afiliado al progresismo, ¿cierto? Pero yo no comparto su visión de país.
Si no es eso lo que quiere, ¿qué es lo que quiere?
Tenemos que construir una coalición ciudadana, y lo digo de esta manera: yo no soy de izquierda, soy de centro. Muchos uribistas creen que soy guerrillera, mientras los petristas me rotulan como uribista. Uno tiene que tener una visión de qué tipo de país quiere construir. Yo vengo de la academia y del periodismo, me he quemado las pestañas muchos años, he publicado tres libros, el más reciente Adiós a las Farc, haciendo un análisis de los procesos de paz. Mi visión es que hay que construir ciudadanía, Estado y mercado. El problema en Colombia es que hay muy pocos propietarios. La guerra expropió a ocho millones de colombianos de frente, provocó una pérdida de riqueza brutal. Otros creen en una visión más estatista, incluso socialista. Yo no creo en eso. Yo creo que el socialismo ha sido un fracaso en los siglos XIX, XX y XXI. Creo en construir un Estado liberal con instituciones fuertes, capaces de prestar seguridad y justicia pública. Ese es un tema en el que a la izquierda siempre le ha temblado la voz, porque la izquierda confunde seguridad y justicia con autoritarismo. Y confunde equidad con destruir riqueza y repartir pobreza, lo cual es un desastre. Usted tiene que generar riqueza, y si la genera a partir de la economía de mercado, es más eficiente.
Entonces, ¿qué hay que hacer?
Hay que bregar a salir de la corrupción. Eso implica construir una coalición ciudadana, antes que de partidos, alrededor del tema anticorrupción. A Uribe le conviene seguir manejando el tema de la paz, porque él quiere que el país se mantenga indignado, no con la corrupción, sino con las Farc.
Pero tanto Uribe como Ordóñez se le metieron a usted al rancho en el tema anticorrupción...
Sí claro, y también se metió Vargas Lleras. Todos se van a meter, porque no son tontos. Han comenzado a competir en un terreno que está creciendo. Digamos que es la competencia. Hay que tratar de tener una cancha más ciudadana, más de centro, más alrededor del tema anticorrupción. Por eso invité a Robledo y a Fajardo.
¿Y por qué a Petro no, si él también es anticorrupción?
No se trata de excluir a Petro, porque yo tengo una buena relación con él. Es el único al que defendí en una revocatoria para que no lo tumbaran. Pero hoy ningún petrista se acuerda de eso. Yo no estoy en función de que no tumben a Peñalosa, sólo he dicho que no estoy en eso. Ahora, si recogen las firmas y toca votar, ese día tomaré una decisión. Al único que de verdad he defendido para que no lo tumben es a Petro, cosa que no me agradecen ni Petro ni los petristas. Pero bueno, así es la vida.
Me preocupa ver que a usted le interesa seguir con el mismo modelo económico. ¿No será que usted es de centro radical neoliberal?
Eso depende de qué quiere decir neoliberalismo. Yo sí creo en la economía del mercado y no creo en el socialismo. Para lo único que ha servido el socialismo es para destruir riqueza y repartir pobreza. Colombia tiene un modelo económico de tres patas: la gente gana por rentas del suelo (la ganadería extensiva que pone vacas a pastar en 10 millones de hectáreas) o le saca rentas al poder con toda suerte de gabelas (zonas francas regaladas, excepciones de impuestos) o le saca rentas al Estado. Usted va a los pueblos de Santander, para hablar de la tierra donde estamos, y prácticamente no hay economía de mercado. La gente vive del comercio o del Estado, de los contratos con la Alcaldía. Tenemos que cobrarle impuestos al suelo para que tengan que pagar predial y cortar todas las rentas del poder, todas. Y para eso hay que elegirse sin comprar un voto, sin deberle un solo peso a un político.
¿Los integrantes del cuarteto Navarro-Robledo-Fajardo-López estarían dispuestos a ir a una consulta en la que salga un solo candidato y que luego se someta a otra consulta con el liberalismo y la U y de ahí surja una fórmula presidente-vice bien fuerte?
No, no y no. No me mezcle peras con manzanas. Uno no puede hacer campaña anticorrupción y aliarse con la U, que es una bancada de bandidos, de “ñoños” y de delincuentes.
Pero sería una coalición en defensa de la paz…
Es que yo no creo que el tema es la defensa de la paz. ¿Ve? Esa es la diferencia de visión. El gran tema es una coalición ciudadana anticorrupción que sea creíble, y los ñoños no son creíbles. No se trata de ganar por ganar. Y en respuesta a la primera parte de su pregunta: sí, estamos buscando que entre Navarro, Fajardo, Robledo y yo hagamos una consulta, que la gente escoja y quien gane sea el candidato a la Presidencia. Y la fórmula vicepresidencial puede ser el segundo en votación o una persona externa.
O sea, van por aquí los verdes, por allá los liberales y por acullá la U, y llega la derecha, que tiene tanta fuerza, y se meten dos de sus tres candidatos a la segunda vuelta…
Si eso es lo que escoge el país, es lo que escoge. Pero uno tiene que ser coherente. Yo con los ñoños no me paro en una tarima ni a bala.
¿Qué opina de la reforma política que propone el ministro Juan Fernando Cristo? Usted mencionaba que los políticos se hacen elegir con muy pocos votos, y en función de acabar con eso he escrito varias columnas a favor del voto obligatorio...
Sí, yo creo que esa puede ser una muy buena medida. Para los que hemos estudiado ciencias políticas, eso es claro, puede ser útil. Pero además se requiere financiación pública de las elecciones, una registraduría independiente y una corte electoral de verdad. También listas cerradas y voto electrónico, una combinación virtuosa que les quite ventajas a las maquinarias. Pero el Gobierno empezó al revés, porque tiene que recibir primero las recomendaciones de la comisión electoral que apenas está sesionando, y ahí sí proponer algo coherente.
Teniendo en cuenta la participación que tuvo el fiscal Néstor Humberto Martínez como abogado en lo de Navelena, ¿usted cree que debería declararse impedido o renunciar a la Fiscalía?
Pues fue porque tenía que declararse impedido y no lo hizo que lo recusé ante la Procuraduría y le pedí a la Corte Suprema que nombre un fiscal general ad hoc para lo de Odebrecht.
Hay quienes dicen que usted no tiene la más mínima posibilidad de llegar a la Presidencia porque Colombia es un país retrógrado y homofóbico, y los adictos a la camándula se encargarán de satanizarla por su condición gay...
Ya lo veremos…

 
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